Hay una serie de alimentos que forman parte de la alimentación habitual diaria que son famosos por aumentar el peso, como ocurre las cantidades excesivas de hidratos de carbono. Ahora bien, ¿y si hubiera aún más motivos para evitarlos?

Los expertos explican que muchas de estas comidas habituales, además, pueden acelerar la velocidad a la que se envejece y provocar arrugas de modo prematuro.

¿La clave? Evitar los alimentos que supongan un pico glucémico al digerirlos: «Por ejemplo, los alimentos ricos en azúcares.

El azúcar es responsable principal de la glicación, proceso por el que las moléculas de los azúcares se adhieren a las fibras de colágeno y provoca que pierdan elasticidad. Es como si el colágeno se caramelizara o cristalizara, partiéndose.

El azúcar, además, ataca también a los componentes de la membrana plástica celular, favoreciendo el envejecimiento de las células», explica el doctor Nicholas Perricone, conocido dermatólogo a nivel mundial.

Qué evitar en la lista de la compra

Pastas y arroces: Su alto índice glucémico es un gran responsable de la glicación. Lo mismo ocurre con otros como el pan blanco o los copos de maíz.

Zumos: En una fruta al natural, aunque pueda contener mucho azúcar, ésta se metaboliza bien por el alto contenido en fibra. En cambio, en un zumo se ingiere el jugo, pero no la fibra. Esto reduce la correcta metabolización y produce picos de glicación.

Café: Aunque parte esencial del desayuno diario, se ha demostrado que su ingesta eleva los niveles de cortisol, la ‘hormona del estrés’, que produce un incremento de la insulina, una mayor inflamación celular y una alteración de la barrera cutánea que, como consecuencia, puede provocar la hipersensibilidad o procesos de imperfecciones.

Refrescos light y otras bebidas edulcoradas: Poseen un alto contenido en químicos y edulcorantes que aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, favoreciendo la absorción de grasas y dificultando una correcta digestión y procesamiento de los nutrientes.

Alcohol: Los metabolitos del alcohol, unas moléculas conocidas como aldehídos, dañan la membrana plasmática, produciendo una reacción inflamatoria en las células. El único alcohol que se cae de la lista es el vino, y en contadas ocasiones. Esto obedece a que contiene polifenoles, grandes antioxidantes que protegen el organismo.

Sorpresa: sí al chocolate

¡Sí, el chocolate es bueno para frenar el paso de los años! Eso sí, en pequeñas dosis, sin leche y sin azúcares añadidos. Cuando tomamos chocolate lo más puro posible ejerce como potente antioxidante, evitando el ataque de los radicales libres y, gracias a su alto contenido en magnesio, regula los niveles de azúcar, ayuda a fijar el calcio, controla la flora intestinal y protege el sistema cardiovascular.