Este domingo se ha celebrado la capilla ardiente del Charro de México en su finca Los Tres Potrillos para que sus fans pudieran acudir a despedirle. Todas las miradas han estado puestas en doña Cuquita, la que ha sido su esposa durante más de cinco décadas, que estuvo arropada por su familia y protagonizó uno de los momentos más emotivos de la jornada cuando se acercó a depositar un beso sobre el féretro del músico.

Vicente y Cuquita crecieron juntos en el pueblo de Huentitán y se conocían desde bien pequeños: ella era la hermana de uno de los amigos del cantante y él cayó rendido ante su belleza siendo un adolescente. Según explicó el artista en varias entrevistas, un buen día la abordó a la puerta de la iglesia durante una de sus visitas a casa para anunciarle que se había propuesto conquistarla.

Sin embargo, su camino hacia el altar no estuvo exento de altibajos. Pasado un tiempo él decidió romper su relación sentimental para centrarse en su carrera porque sabía que no podía ofrecerle la estabilidad que Cuquita esperaba, pero ni el tiempo ni la distancia consiguieron que la olvidara.

La siguiente vez que se vieron, él se dio cuenta de que seguía enamorado y fue entonces cuando informó a Cuquita que se casarían el siguiente mes de diciembre, sin importarle que ella hubiera conocido a otro en su ausencia. De hecho, Vicente le dio diez minutos para explicarle a su nuevo novio que no podían seguir viéndose y concluir ese romance pasajero.

Finalmente su boda se celebró el 27 de diciembre de 1963 y con el paso del tiempo tuvieron cuatro hijos: tres varones y una única mujer, la sobrina de Cuquita, a la que adoptaron juntos. La sombra de las infidelidades siempre persiguió al matrimonio y, en respuesta, Vicente solía afirmar: «No he sido ningún santo».

La última polémica al respecto se produjo en enero de este mismo año, cuando se filtraron unas imágenes en las que aparecía tocándole un pecho a una admiradora mientras posaban juntos para la cámara. En aquel momento él concedió una entrevista para disculparse y aclarar que no lo había «hecho con intención». Cuquita, como de costumbre, se mantuvo fiel a su lado apoyándole de cara al público.