Las placas en la garganta son manchas blancas de pus aparecidas en diferentes zonas de la boca y de la garganta. Surgen por la acción de hongos, residuos acumulados, virus o bacterias que se diseminan por el entorno mucoso. Cuando las placas se diseminan por las amígdalas se produce la amigdalitis viral, siempre y cuando contenga pus. También pueden esparcirse por el paladar, faringe, laringe o lengua. Entre las molestias más comunes de las anginas con pus están la fiebre y el dolor de garganta.

Son comunes entre los niños y se tratan con antibióticos, si es que se han originado por una infección. Por supuesto, esto lo observará un médico.

Las placas en la garganta sin fiebre tienen una cura distinta a las otras. Las primeras, es decir, las que no provocan la fiebre, son originadas por un resfriado y no necesitan tratamientos médicos para ser eliminadas. Guardar reposo, abrigar y cuidar la garganta o las gárgaras con algún enjuague antiséptico son remedios básicos.

Bajo ningún concepto debes intentar retirar o tocar las placas, ya que provocarás el efecto contrario y las diseminarás por otras zonas. Aunque la gran mayoría de casos tienen un pronóstico positivo, se debe tratar de inmediato. Con un diagnóstico y tratamiento adecuado bajo prescripción médica, desaparecen en un plazo de 7 a 10 días.