Tras su trágico e inesperado fallecimiento el 11 de agosto de 2014, Robin Williams dejó huérfana a toda una generación de cinéfilos. El actor y cómico se quitó la vida a los 63 años, tras un largo historial de adicciones y depresión, así como el diagnóstico reciente de Parkinson. Pero tras su muerte se descubrió que lo que le había causado tanto miedo, insomnio, pérdida de memoria e incluso delirios había sido una enfermedad incurable conocida como demencia con cuerpos de Lewy.

Tras lar revelación, una nueva luz iluminó el último año con vida del nativo de Chicago, marcado por la desesperación, las supuestas recaídas y las dificultades para trabajar –aunque también por el cariño de sus seres queridos. Y es que, como recuerda su viuda Susan Schneider, Robin “estaba perdiendo la cabeza y era consciente de ello”, pero eso no implicaba que dejase de dar y recibir amor y sonrisas hasta el final.

Fuentes:
Entrevista con CBS This Morning, entrevista con Parade, biografía Robin, de Dave Itzkoff
Instagram de Robbin Williams: @therobinwilliams
Twitter de Zelda Williams: @zeldawilliams
Música: “Dance of the Mammoths” de The Whole Other

Verlo aqui