El informe concluye, de que se trata de una situación irregular, inhumana, al margen de las leyes del país y que es evidente la violencia a la cual están sometidas estas personas, el irrespeto a sus derechos humanos, aparentemente en un estado de secuestro, y lamentablemente con conocimiento de la comunidad.

“Es evidente la violencia a la cual están sometidas estas personas, el irrespeto a sus derechos humanos, aparentemente en un estado de secuestro y, lamentablemente con conocimiento de la comunidad”, sostienen los especialistas que investigaron la situación del hogar.

Manifiestan que no es una clínica, no es un hogar de día, una unidad de atención primaria y tampoco una organización comunitaria. “Es simple y llanamente un centro de reclusión de personas con algún trastorno de su conducta, abandonados a su suerte o tal vez despojados de sus derechos”, alegan.