Los humanos, en muchas oportunidades, creen saberlo todo sobre sus compañeros caninos. Pese a que hace unos 4 mil años que se convirtieron en el “mejor amigo del hombre”, los perros aún encierran un gran número de comportamientos que son desconocidos por sus tutores. Hay algunas particularidades que ya se convirtieron en certezas, como su capacidad olfativa, pero ¿sabemos si ven en colores o conocemos si existe el amor materno perruno incondicional?

Su nariz: un arsenal detector

La nariz de los perros es un potente detector y de eso no quedan dudas. Según algunos estudios científicos, en ella cuentan con unos 300 millones de receptores olfativos, a diferencia de los humanos que cuentan con apenas 6 millones. Pero eso no es todo, estos compañeros de cuatro patas olfatean entre 5 y 10 veces por segundo, mientras que los tutores solo lo hacen una vez cada segundo y medio. Con lo cual, en su narices existe un verdadero arsenal de identificación de olores.

La nariz del perro: ¿tu mejor médico?

Su dotación de receptores olfativos y su capacidad para olfatear posiciona a los perros como poderosos detectores, incluso, de enfermedades. Antes de la pandemia, ya se había demostrado su aptitud para reconocer un gran número de compuestos orgánicos, incluidos los que produce el humano cuando se encuentra enfermo. Es por eso que, por ejemplo, pueden ser entrenados para detectar cáncer o COVID-19, tal y como se demostró durante la pandemia.

Los perros son los mejores conocedores de sus tutores

La relación entre un perro y su tutor es única; y no quedan dudas. Pero este vínculo tiene un paso más: ellos pueden descifrar las emociones de sus compañeros humanos mediante las expresiones de su rostro. Incluso, tal es su necesidad por comprender a su amigo bípedo que han logrado aprender y entender entre 200 y 500 palabras.

El amor perruno existe

Los humanos creen que todos los sentimientos de los perros se resumen a su cola: si se mueve está contento o si se esconde tiene miedo, por ejemplo. Sin embargo, los perros pueden enamorarse y esto lo han demostrado estudios científicos que detectaron que liberan oxitocina, también conocida como hormona del amor. Vale aclarar que esto ocurre tanto cuando ven a sus tutores, como con otros canes.

Depresión canina

Es común hablar de depresión en humanos, sin embargo no son los únicos que pueden padecerla. Los perros también puede sufrir depresión y, en muchos casos, la culpa puede ser de sus tutores. La buena noticia es que este sentimiento se puede prevenir en dos simples pasos: prestarle atención a tu compañero canino y llevarlo de paseo regularmente.

La nariz como huella dactilar

Las huellas dactilares tienen siglos de historia. En 1850, sir William J Herschel, un oficial del ejército británico en la India, fue el primer en utilizar a las huellas dactilares para la firma de contratos, fue entonces que surgió el nombre de dactiloscopia (del griego daktylos: dedos y skopein: examen). Tras varios idas y vueltas entre dos científicos: Henry Faulds y Francis Galton, la primera vez que se usó este método como patrón único de identificación fue cuando Juan Vucetich, en1891, realizó las primeras fichas dactilares del mundo. Más allá de esta historia humana, las “huellas dactilares” de los perros son su nariz, ya que es un rasgo distintivo y único de cada can.

El mundo a través de ojos perrunos

Para poder dar datos certeros, primero es necesario derribar mitos. Los perros no ven en blanco y en negro, es una mentira. Según una investigación realizada por el científico Marcello Siniscalchi, los perros ven en colores aunque sufren de daltonismo y confunden el rojo y el verde. Según explicaron, esta situación se debe a que los canes cazaban al amanecer y al atardecer, con lo cual no necesitaban la visión en color.

Solo el tacto y su nariz

A diferencia de muchas especies, los perros cuando nacen no oyen, no ven y tampoco tienen dientes. Solo pueden conocer su entorno, que en las primeras etapas se centra en su madre, por el tacto y el olfato.

Pese a tener muchos cachorros, el amor de madre canina no está garantizado

Tras una gestación de entre 45 y 55 días, una perra que vive en condiciones domésticas puede dar a luz, y de una sola vez, hasta 15 cachorros. Sin embargo, pese a su gran capacidad de procreación, el nacimiento de estos pequeños no garantiza la aceptación de su madre, en especial si el parto se realizó por cesárea. Es por eso que la recomendación a los especialistas es no lavarlos demasiado.

Números curiosos

Como si fuera un juego numérico, los perros tiene algunas cifras sorprendentes en su cuerpo. Por ejemplo, tienen 42 dientes y 18 músculos en sus orejas (los cuales permiten que no se pierda ni un sonido).

Los perros no solo “transpiran” por su lengua

A diferencia de los humanos, los perros cuentan con dos mecanismos para deshacerse del calor. El primero se centra en su lengua que, pese a que no suda, le sirve para poder bajar la temperatura de su cuerpo. Según explicó Jack Boulant, un fisiólogo térmico de la Universidad Estatal de Ohio, cuando los canes sacan la lengua y jadean realizando una respiración poco profunda y rápida, la humedad de sus lenguas se evapora y provoca la caída del calor de su organismo. El segundo mecanismo se encuentra en sus patas, ya que la verdadera sudoración canina se encuentra en las almohadillas de sus patitas.

Los perros se molestan con la lluvia

Pese a que podría relacionarse con el agua o mojarse, los perros se sienten incómodos con la lluvia por su oído. Es que este sonido funciona como un amplificador de otros ruidos, con lo cual les resulta muy molesto.

El perro puede sufrir una enfermedad de transmisión sexual

Al igual que los demonios de Tasmania y los humanos, por poner algunos ejemplos, los perros pueden padecer una enfermedad de transmisión sexual. En este caso es un cáncer que se contagia durante el apareamiento, que puede deformar sus genitales

Omóplatos libres

A diferencia de otras especies, los omóplatos de los perros no están unidos a su esqueleto, si no que el húmero ingresa directamente en el hombro. Gracias a esta particularidad, los canes no solo son más flexibles cuando corren, sino que además pueden hacerlo más rápido.