Hoy, al igual que el 21 de enero de cada año, se celebra el Día Internacional del Abrazo. Se trata de una celebración instituida por el psicólogo estadounidense Kevin Zaborney, quien, preocupado por las pocas muestras de afecto que realizan las personas en público, consideró necesario establecer un día específico para promover la acción de dar y recibir abrazos.

El origen de esta fecha se remonta a 1986, cuando se celebró por primera vez en Michigan, Estados Unidos. A partir de ahí, su celebración se popularizó a nivel local luego de que la empresa Chase incluyera la efeméride en su calendario de eventos anuales. Con el tiempo, el día fue cobrando relevancia en el ámbito mundial.

Y no es para menos, pues diversas investigaciones, así como expertos en el área de la conducta humana, han estudiado los beneficios de abrazar. Desde ser una terapia efectiva para disminuir el estrés hasta disminuir el riesgo de padecer ciertas enfermedades, aquí listamos seis de los principales beneficios de esta demostración de afecto.

 

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1. Disminuye la presión arterial

Las personas que no tienen mucho contacto físico poseen una frecuencia cardiaca y presión arterial más alta que quienes reciben o dan abrazos de forma frecuente. Esto, porque en ese momento el cuerpo libera oxitocina, y grandes dosis de esta hormona disminuyen la presión arterial mediante un mecanismo de relajación del músculo liso vascular.

2. Mejora el estado de ánimo y autoestima

Aparte de la oxitocina, al abrazar se libera serotonina y dopamina, lo que genera una sensación de bienestar y felicidad. Ligado a estas sustancias químicas de igual modo se encuentra la autoestima: cuando aumenta el buen estado de ánimo y la energía, te sientes mejor contigo mismo.

3. Fortalece el sistema inmunológico

El remedio ideal para fortalecer tu sistema inmunológico es abrazar más. ¿Por qué? La razón es sencilla: cuando abrazas, tu cuerpo produce más glóbulos blancos, los cuales protegen contra infecciones por bacterias, virus y hongos y otras enfermedades.

 

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4. Reduce el estrés

Los estudios han demostrado que cuando se recibe un abrazo, el cerebro libera oxitocina, que es el químico cerebral que ayuda a sentirse bien. Al calmar la liberación de cortisol, que es la hormona del estrés, puede ayudar a controlarlo. “Abrazar y ser abrazado nos une y nos relaja, ofreciéndonos una sensación de paz, tranquilidad y seguridad”, cuenta el experto en bienestar Veturián Arana al portal Con Salud.

5. Disminuye el riesgo de padecer demencia

Como te contamos anteriormente, esta reconfortante acción relaja, aporta tranquilidad, seguridad y confianza; al mismo tiempo, es capaz es disminuir el estrés, relajar los músculos y hacerte sentir mejor. Todos estos beneficios contribuyen a reducir el riesgo de padecer demencia.

6. Ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro

Quizá no sea tan efectivo como llevar un estilo de vida saludable o una crema antiedad, pero la realidad es que los abrazos pueden ayudar a prevenir el envejecimiento prematuro. Está comprobado que esta demostración de afecto estimula la oxigenación del organismo, lo que contribuye a prolongar la vida de las células y, por ende, prevenir el envejecimiento prematuro.

La clave para poder sacar ventaja de los abrazos, aseguran los especialistas, consiste en el tiempo. Por lo regular, los que socialmente damos duran alrededor de tres o cuatro segundos, pero para sentirnos mejor hace falta dar y recibir abrazos que se prolonguen por, al menos, unos 20 segundos. Esto quiere decir que no se trata solo de dar más abrazos, sino de que sean más largos.