Hoy es el Día Mundial del Alzhéimer, ideal para conocer esta enfermedad que muchos hemos llegado a creer que solo afecta a los ancianos. Sí y no. Ninguna patología existe sin un contexto, siempre hay alguien a quien le duele tu situación, por lo que se convierte en parte de ella.

El fragmento de la siguiente historia real puede servir de ejemplo: Él es un ancianito del que su esposa siempre hablaba de las maravillas que poseía como ser humano. Él, luego del Alzhéimer, no solo perdió los archivos de su cabeza, sino el control de las emociones. De un dulce señor a un viejo inseguro y agresivo, capaz de golpear a quien todavía lo amaba con locura. Pero al parecer en alguna parte de él todavía existía la fuerza que le daba el haber vivido tanto tiempo con aquella mujer y cuando los hijos decidieron separarlos para evitar las agresiones, murió a la semana siguiente. Ella en los días posteriores. La enfermedad produjo separación y con ella vino la pérdida de la vida.

De modo que, es importante que en esta efeméride dejemos de visualizarla como la enfermedad de los ancianos y tomar conciencia, de que, en verdad, de llegar a nuestros hogares, nos puede afectar a todos.

¿De qué se trata?

 

Según Mayo Clinic, el alzhéimer es un trastorno neurológico progresivo que causa que el cerebro se atrofie y que las neuronas cerebrales se mueran. Sus pacientes pueden llegar a olvidar detalles como que tienen hijos, comer o tragar…

Es la demencia que más se registra en personas mayores de 65 años y está vinculada a la genética. Produce pérdida de memoria, disminución en las funciones cognitivas, cambios en el comportamiento y la personalidad. Hasta el momento no hay cura, solo la posibilidad de retardar los efectos para mejorar la calidad de vida.

Una investigación de la Universidad de Curtin en Bentley (Australia) sugiere que el hígado puede desempeñar un papel en el inicio o la progresión de la enfermedad. Mientras que otros estudios recientes indican que se trata de una enfermedad metabólica en la que el cerebro pierde la capacidad de usar eficientemente la glucosa; de modo que está vinculada a un tipo de diabetes considerada tipo 3.

Para John Haaga del Instituto Nacional de Geriatría de Estados Unidos, “Nadie puede garantizar que esta terrible enfermedad no ocurrirá”, pero es posible inclinar la balanza hacia la salud si uno tiene buenos hábitos de vida, es decir, llevar una dieta equilibrada, hacer ejercicio, evitar o reducir el consumo de alcohol, evitar la obesidad y no fumar, reducen las posibilidades de sufrir demencia en la vejez.

Alzheimer y demencia ¿Es lo mismo?

El alzhéimer no solo afecta a los ancianos y es más que una enfermedad

La respuesta a la pregunta sobre si el alzhéimer y la demencia es lo mismo, es no. «La demencia es ciertamente el mayor desafío para la salud de nuestro tiempo», dijo a la BBC Hilary Evans, directora ejecutiva de la organización benéfica británica Alzheimer’s Research UK. Ella no es una sola enfermedad es un conjunto, de la cual el Alzheimer es parte.

Según datos revelados en una publicación del diario BBC Mundo, se prevé que el número total de personas con demencia alcance los 82 millones en 2030 y 152 millones en 2050.

Señales de alerta

La dificultad para recordar es de los síntomas más comunes del Alzhéimer.
La dificultad para recordar es de los síntomas más comunes del Alzhéimer. ( )

Según la Alzheimer’s Association el cuerpo emite señales de alerta a los que debemos estar pendientes, ya sea como posible paciente o familiar que deberían llevar a la consulta de un especialista. Explica que cada individuo puede experimentar una o más a grados diferentes.

A continuación, las 10 principales:

I. Cambios de memoria que dificultan la vida cotidiana.

II. Dificultad para planificar o resolver problemas.

III. Dificultad para desempeñar tareas habituales en la casa, en el trabajo o en su tiempo libre.

IV. Desorientación de tiempo o lugar.

V. Dificultad para comprender imágenes visuales y cómo objetos se relacionan uno al otro en el ambiente.

VI. Nuevos problemas con el uso de palabras en el habla o lo escrito.

VII. Colocación de objetos fuera de lugar y la falta de habilidad para retrazar sus pasos.

VIII. Disminución o falta del buen juicio.

IX. Pérdida de iniciativa para tomar parte en el trabajo o en las actividades sociales.

X. Cambios en el humor o la personalidad.