El pasado 26 de agosto el medio estadounidense TMZ publicó un video de escasos segundos de duración en el que Jennifer Lopez (53 años), vestida de novia, le cantaba una canción a su marido, Ben Affleck (50), que observaba a su mujer sentado en una silla en primera fila. El video pertenece a un momento ocurrido durante la segunda boda que la pareja, conocida como Bennifer, celebró el pasado 20 de agosto frente a un centenar de invitados, entre los que se encontraban amigos del matrimonio así como sus familiares, y que tuvo lugar en Savannah, Georgia, en la granja de más de 35 hectáreas que Affleck posee en la zona, en Hampton Island, una isla formada por un par de riachuelos y el río Conasauga. “Toda la noche”, canta Lopez rodeada de un grupo de baile, “Puedo sentir la pasión en tus ojos / Todavía estoy enamorada de ti”.

Pese a que las redes estallaron de felicidad, tras ver el romántico momento protagonizado por una de las parejas estrella de Hollywood, Jennifer Lopez no tardó en tomar la palabra para mostrar su disgusto por esta filtración. En un comentario a uno de los videos propagados rápidamente por las redes sociales, la multifacética artista comentó: “Esto fue grabado sin permiso. Punto. Y quienquiera que lo haya hecho se aprovechó de nuestro momento privado”.

En el mismo texto, Lopez se muestra asombrada de que el video se haya hecho público, ya que todos los invitados firmaron acuerdos de confidencialidad y se les pidió explícitamente que no compartieran nada de la boda, algo que podría llegar a tener consecuencias legales para quien lo haya filtrado: “Lo que compartimos es nuestra decisión”, escribió la cantante, recordando que todos sus asuntos privados son difundidos a través de su boletín OnTheJLo con sus fans, cosa que hará con la celebración de ese enlace cuando se sienta preparada para ello. “Esto fue robado sin mi consentimiento y vendido por dinero”, añadió Jennifer Lopez junto al emoji de una cara triste.

Desde que Jennifer Lopez y Ben Affleck retomasen su relación, 17 años después de su ruptura oficial, el actor y la cantante han querido, dentro de lo posible, controlar al máximo todo lo relacionado con su situación amorosa. Esto no es casual si se tiene en cuenta que uno de los principales motivos de la ruptura fue el acoso al que la pareja se vio sometida por los medios: así lo reveló el propio Affleck en un podcast llamado Awards Chatter, de The Hollywood Reporter, el pasado 2021: “Mi relación con Jennifer Lopez resultó ser esa historia sensacionalista en el momento en que ese negocio creció exponencialmente”, dijo.

Para esta segunda oportunidad, en la que, según confesó Jennifer Lopez a la revista People, se encuentran “más mayores, más listos”, y tienen más experiencia, la pareja ha apostado por mostrarse de manera natural frente a los paparazzi, conscientes de que nunca van a librarse de ellos, pero también han decidido controlar qué comparten y, sobre todo, con quién: sus dos bodas (la primera por sorpresa y en secreto a mediados de julio en Las Vegas; la segunda, ya esperada, en Georgia), envueltas en gran secretismo, fueron poco a poco reveladas por la propia cantante en su boletín, sin más bombo que el de un email que llega a la bandeja de entrada de un fan.