El citado medio publica que en Estados Unidos hay registradas cerca de 130.000 personas con el nombre de Alexa. Un nombre que, cuentan, ganó popularidad a mediados de los ochenta después de que el cantante Billy Joel y la modelo Christie Brinkley llamasen así a su hija. En 2015, más de 6.000 bebés recibieron ese nombre. Desde el lanzamiento de Amazon, en 2014, ha perdido popularidad. En 2020, alrededor de 1.300 bebés fueron llamados Alexa. Lo que cuenta el extenso reportaje realizado por Alexa Juliana Ard para The Washington Post da una idea del porqué.

Quien firma la información publicada hace unos días ha hablado con otras 25 personas llamadas como ella misma y muchas comparten el mismo trauma. Uno de los testimonios más significativos en este sentido es el de Alexa Jade Morales, hija de Erim Corado y Alexis Morales. Novios desde el instituto en Connecticut, él murió a los 17 años de un disparo en la cabeza y sin llegar a conocer a su hija, que nacería tres meses después. Como homenaje y recordatorio, Corado decidió llamar a su hija Alexa, nacida en octubre de 1992.

No hubo problemas con el nombre hasta que se lanzó el asistente y comenzaron las bromas y las risas a su costa. Llegó un punto que se hizo insoportable y decidió recurrir a un diminutivo dado que incluso explicando la conexión emocional de su nombre con su padre no logró parar la situación. Ahora, y desde 2018, se hace llamar Lex. Algo que hace sentir mal porque a su madre porque ha perdido “otra conexión” con su padre. “Merecía que se honrara su nombre, no convertirlo en algo que menospreciara a la hija a la que nunca llegó a abrazar”, sentencia Corado.

Situaciones que se repiten una y otra vez

Este es solo uno de los casos de esas 25 mujeres y niñas de entre 5 y 55 años entrevistadas y que viven en Estados Unidos, México, Canadá y Europa. Hay quien no tiene problema alguno y vive indiferente a esa relación, pero hay más casos como el de Morales. Por ejemplo, el de otra joven de origen mexicano que hace un par de años decidió comenzar a usar su segundo nombre, Juliana, para esquivar las bromas al respecto. Una decisión que le costó tomar porque el de Alexa era un nombre que a su madre le gustaba mucho antes de que ella naciese en 1994.

Alexa García residente en Puebla (México) vivió situaciones realmente molestas cuando, con motivo de la pandemia, las clases pasaron de presenciales a virtuales. Su profesor resultó que tenía un dispositivo con Alexa incluido y cada vez que se mencionaba su nombre este se activaba provocando la carcajada generalizada. Harto de esas interrupciones, el docente comenzó a llamarla Alex sin siquiera preguntarla. No funcionó y acabó por llamarla Alé o por su apellido molestando profundamente a su alumna, que reconoce al diario estadounidense que no se siente respetada cuando cambian su nombre. Sobre todo si no la consultan antes.

De los testimonios recopilados para el citado reportaje, siete mujeres reconocieron haber vivido situaciones similares a las de García en las que otras personas decidieron cambiarles el nombre para que los dispositivos de Amazon no se diesen por aludidos y respondiesen.

Un grupo de Facebook de Alexas

Una de las situaciones más violentas vividas a cuenta de la bromas por compartir nombre con el asistente virtual la ha contado Alexa S. En 2018, cuando tenía 16 años, durante un campamento de verano tuvo que hacer frente a varios compañeros que decidieron lanzarle peticiones sexuales usando la fórmula utilizada para pedir información a Alexa. Ella, como tantas otras, acabó uniéndose a un grupo de Facebook llamado Alexa es una humana que cuenta con más de un millar de seguidores que intentan hacer ver lo incómodo de la situación que viven y sufren.

Padre de niñas llamadas Alexa aseguran estar preocupados por el tema y estar enseñando a sus hijas cómo reaccionar ante este tipo de bromas. Quien firma el reportaje explica que conoció a varios grupos de padres que habían solicitado cambiar legalmente el nombre a sus hijas y que al menos una decena, tanto niñas como adultas, decidieron empezar a usar apodos o su segundo nombre si lo tenían.

Amazon explicó en su día que el hecho de elegir Alexa es una referencia a la Biblioteca de Alejandría y a un intento por humanizar su asistente. Aunque en esta ocasión no han respondido a The Washington Post, desde la compañía aseguraron a la BBC este verano a raíz de un caso de acoso como los que se cuentan aquí, que “el acoso de cualquier tipo es inaceptable y lo condenamos en los términos más enérgicos posibles. Diseñamos nuestro asistente de voz para reflejar las cualidades que valoramos en las personas: ser inteligente, considerado, empático e inclusivo. Como alternativa a Alexa, ofrecemos varias otras palabras de activación entre las que los clientes pueden elegir, como Echo, Computer, Amazon y Ziggy”.

Es cierto que algunos dispositivos ofrecen la opción de cambiar la palabra de activación por otra diferente a Alexa. Pero no es menos cierto que otros muchos no lo permiten.