España tiene un clima envidiable, gastronomía mediterránea, solera, costas, montes y una riqueza cultural que atrae a muchos famosos de todo el planeta.

Vivir en España es un lujo a muchos niveles y varias celebrities eligieron nuestro país como lugar de residencia tras visitarlo y quedar plenamente enamorados. Cada uno de estos personajes llegó a España por motivos distintos (ocio, trabajo, turismo…) pero todos tienen algo en común, ya no se marcharon más.

Uno de los actores de moda por su rol protagonista en la magnífica y aclamada serie ‘El Cuento de la Criada’, Joseph Fiennes se afincó en Mallorca aunque, como las demás celebrities, tiene casas en otros países.

Joseph y su pareja, la española María Diéguez, compraron una enorme finca llamada “Posessió” en la sierra de Tramuntana hace más de diez años. De hecho, en esa casa mallorquina es donde nació Isabel, su segunda hija.

Las islas Baleares son paradero de muchos famosos y algunos de ellos tienen casa de veraneo allí. Por ejemplo Paris Hilton y James Blunt, obviamente por separado, poseen casa en Ibiza. James vive allí algunos meses del año junto a Sofía Wellesley, hija del Duque de Wellington que ya creció entre Mallorca, también en Baleares, y Londres.

Otro actor que se enamoró de las islas, en este caso de Mallorca, fue Michael Douglas. Allá por 1989 compró una casa en Mallorca junto a Diandra Douglas porque ella también es una enamorada de la isla, tanto es así que al divorciarse, ninguno de los dos cedió a abandonar la finca y la compartieron dividida en dos mitades aunque en 2014, fue vendida finalmente.

Otra famosa que se enamoró de España, pero del sur, fue Deborah Kerr. La artista nominada en seis ocasiones al premio Oscar fue una de las ‘inventoras’ del glamour marbellí que duró varias décadas.

Cuando Deborah se casó con Peter Viertel compraron una casa en Marbella pero, con el paso de los años, Kerr advirtió que el encanto de pueblo pequeño y exclusivo en el que ‘todos’ eran amigos, se estaba desvaneciendo debido a la vida nocturna masiva. Deborah pasó toda su vida en Marbella hasta que, de mayor y enferma, regresó al lado de sus hijos en Inglaterra.