La República Dominicana no ha logrado zafarse de los escollos que le impiden dar el salto hacia la excelencia educativa, porque el modelo se ha quedado entrampado en el manejo político desde el Ministerio de Educación, en los conflictos originados en la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) como ente de presión política, en una formación de docentes ajena a las dinámicas modernas de la enseñanza, y en los últimos años a la inversión inadecuada del 4% del PIB destinado a la educación preuniversitaria.

Esas afirmaciones fueron expuestas por la exsecretaria de Estado de Educación, Jacqueline Malagón, en cuya gestión se elaboró el Plan Decenal de Educación 1992-2002, al referirse al poco avance logrado por el país en materia del aprendizaje de los estudiantes, pese a las reformas diseñadas y al aumento de los recursos destinados al sector educativo.

“La única ministra que no ha sido política he sido yo, a mi no me pueden señalar nada, cuando llegué al puesto, en el gobierno de Joaquín Balaguer, quité a quienes no tenían las capacidades y nombré a los más preparados en el tema, en ese caso los peledeístas principalmente.

“No soy política, no tengo compromisos con ningún partido ni con ningún hombre, por eso puedo afirmar que la política es un escollo para alcanzar la excelencia educativa”.

Malagón cita a la ADP como el segundo obstáculo porque es un cuadrilátero donde los boxeadores representan a los partidos políticos.

“Se dan todos los golpes que se pueden dar en las llamadas elecciones para elegir al buró que dirige los destinos de los 100,000 maestros dominicanos, pero el que gana le da la señal a la sociedad de que el partido político al que pertenece puede ganar las elecciones presidenciales”.

En cuanto a la responsabilidad de las universidades en los desfavorables resultados de la enseñanza, Malagón lo plantea preguntándose si están todos los profesores universitarios al día de lo que está ocurriendo hoy en el mundo de la educación, si se han preparado sobre el impacto de la neurociencia en el aprendizaje de los niños, si están a la altura de lo que está pasando en el mundo desarrollado, que hace posible que tengan cien años de ventaja en el resultado del aprendizaje de los niños.

Respecto a la inversión del 4% del PIB en la educación preuniversitaria, que se implementó en el gobierno de Danilo Medina, Malagón refirió que lo primero que debió hacerse fue dedicar la mayor cantidad de esos recursos en la formación de profesores.

“El 4% no lo cogieron para mejorar la escuela, los aprendizajes de los niños, ni para darse cuenta que la educación no empieza en la sede del Ministerio, sino que empieza en el aula. Mientras tanto el ministerio cree que los aprendizajes se dan en la oficina del ministro y del viceministro.

“Tú sabes cuantos ingenieros sacaron de la corte antes de que conocieran sus casos, 107 ingenieros, que recibieron millones para construir escuelas de Jornada Extendida y se quedaron con el solar, si había que comprarlo, o no construyeron si era para construir escuelas… ahí empieza el 4% del PIB”, refirió.