Las compañías aéreas retomaron el optimismo tras 30 meses de covid-19 y esperan reducir sus pérdidas este año y volver a la rentabilidad en 2023, gracias a la fuerte recuperación de la demanda.

El sector debería perder 9.700 millones de dólares este año, según las proyecciones, pero esto supondrá una «enorme mejora» respecto de los 137.700 millones de quebranto en 2020 y los 42.100 millones de dólares de 2021, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

«La rentabilidad a nivel del sector en 2023 parece estar al alcance de la mano, mientras que (las compañías) en Norteamérica deberían obtener un beneficio de 8.800 millones a partir de 2022», dijo en un comunicado la IATA, que representa a la gran mayoría de las aerolíneas del mundo y que celebra su asamblea general anual en Doha.

Además, «la fuerte demanda latente, el levantamiento de las restricciones de movimiento en la mayoría de los mercados, el bajo desempleo en la mayoría de países y los ahorros de los particulares alimentan una recuperación que tendrá como consecuencia que el número de pasajeros alcance el 83% del nivel anterior a la pandemia» este año, aseguró la organización.

La IATA estima que el tráfico de pasajeros volverá a los niveles anteriores a la crisis en 2024.

La crisis sanitaria torpedeó al sector aéreo, que perdió 60% de sus clientes en 2020 y al año siguiente sólo se había recuperado hasta el 50% de los 4.500 millones de pasajeros que había en 2019.

En cuanto al volumen de negocios, las empresas esperan recuperar en 2022 el 93,3% de los niveles de 2019. Con 782.000 millones de dólares, esto supondrá un aumento del 54,5% en un año.

Este aumento se verá impulsado por los ingresos del transporte de pasajeros, que «se duplicarán con creces» en términos interanuales, hasta los 498.000 millones de dólares, mientras que los ingresos del transporte de mercancías caerán ligeramente hasta los 191.000 millones, frente a los 204 del año anterior, pero aún así «duplicarán» el nivel de 2019.

El transporte de mercancías ha sido una de las pocas bazas de la industria aérea durante la crisis.

«Factores de riesgo»

En todo el sector, «hay optimismo, aunque sigue habiendo desafíos en términos de costos, en particular el keroseno, y las restricciones persistentes en algunos mercados claves», subrayó el director general de la IATA, Willie Walsh, citado en el texto.

La invasión de Ucrania por Rusia y las sanciones contra Moscú dispararon los precios de los hidrocarburos. El combustible representará en 2022 un 24% de los costos de las compañías aéreas, contra 19% en 2021, según la IATA.

La organización identificó varios «factores de riesgo» que pueden alterar sus previsiones, en primer lugar la guerra en Ucrania. El cierre del espacio aéreo ruso a muchos transportistas les obliga a dar costosos rodeos en las rutas entre Asia y Europa o Estados Unidos.

Otro desafío operacional son los problemas de mano por la escasez de pilotos en Estados Unidos, de personal de mantenimiento y agentes de seguridad en algunos aeropuertos europeos, fenómeno que la IATA espera que desaparezca en los próximos meses.

Además está la alta inflación que erosiona el poder adquisitivo de los consumidores.

Debilitadas por la crisis, las aerolíneas deben actualmente sanear sus finanzas e invertir masivamente para reducir a cero sus emisiones netas de CO2 de aquí a 2050, un objetivo recordado el lunes por la IATA.

La IATA exortó a los países a ratificar este objetivo en septiembre en una cumbre de la Organización Internacional de la Aviación Civil (OIAC), una agencia de la ONU.

«Es crítico que la industria sea apoyada por los gobiernos con políticas que estén enfocadas en el mismo objetivo de descarbonizar», dijo Walsh.

Aunque el covid-19 no está en la primera línea de las preocupaciones, la pandemia continúa y la aparición de nuevas variantes podría provocar nuevos cierres de fronteras, teme la IATA, que estima que no se trata «de un medio eficaz para controlar los contagios».

La IATA organizará su próxima asamblea general en junio de 2023 en Estambul, en Turquía.