El pedimento del Colegio Médico Dominicano (CMD) al Gabinete de Salud de vacunar contra el COVID-19 a los menores de entre cinco y 11 años, surge un día después de que la farmacéutica Pfizer informara que su biológico funciona para esa franja de edad.

La empresa sostuvo que solicitará a los Estados Unidos autorización para iniciar la inoculación en ese sector de la población. Previamente, un asesor de vacunas de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) indicó, de acuerdo a medios internacionales, que en unas semanas podrían autorizar este biológico para los niños pequeños.

Sin embargo, la vacunación de menores de 12 años ha sido implementada por otros países meses antes del anuncio de la farmacéutica estadounidense. A mediados de junio pasado China aprobó que los menores de entre tres y 17 años puedan, de forma opcional, ser vacunados con dosis de Sinopharm y Sinovac.

Las autoridades chinas anunciaron la medida luego de que se confirmara la seguridad de dichas vacunas en los menores de edad durante pruebas clínicas y revisiones hechas por los especialistas.

El gobierno chino informó sobre la elaboración de un protocolo para la inoculación de esa franja de edad, en momentos en que el país asiático había administrado más de 800 millones de dosis a los adultos.

Casos en América Latina

Septiembre marcó en Chile y Cuba el inicio de la vacunación en niños pequeños. El primero inició el pasado lunes 13 la inoculación de menores de entre seis y 12 años con la vacuna Coronavac, procedente de China.

Las autoridades sanitarias de esa nación informaron que durante la primera semana serían vacunados contra el COVID-19 los infantes con comorbilidades específicas. Cumplida esta primera fase, se prevé que para el 26 de septiembre inicie la inoculación del resto de los niños.

Ante la incidencia de la variante delta entre los más jóvenes, Cuba inició ensayos clínicos para determinar la eficacia de su vacuna estandarte, la Soberana 02, y posteriormente la aprobó para los niños de entre dos y 10 años el pasado 16 de septiembre.

Galenos cubanos como la doctora Aurolis Otaño, del Policlínico Universitario Vedado, señalan que su país “no arriesgaría ni un mínimo (con infantes) si no fuera una vacuna segura que estuviera comprobado que tiene gran eficacia al introducirla en los niños”.

La circulación de la delta en la República Dominicana, además del cierre de varias escuelas por reportes de coronavirus, motivaron la solicitud del gremio que agrupa a los médicos en el país.

El presidente del CMD, Waldo Ariel Suero, indicó que mantener el control en las aulas será una tarea difícil por la naturaleza de los niños, por lo que consideró que la única manera de mantener la pandemia bajo control es la vacunación de estos menores.

Hasta el lunes 20 en el país se han administrado 11,672,207 dosis de la vacuna contra el COVID-19, de las cuales, 4,828,158 corresponden a segunda inoculación, aspecto que, a juicio de infectólogos, ha contribuido con la poca presencia de variante, además del predominio que ya tienen otras mutaciones del COVID-19.