Con sus ojos llenos de lágrimas y sin consuelo, la madre de José Gregorio Custodio, quien falleció el pasado lunes mientras era llevado al hospital provincial desde el cuartel policial del municipio San José de Ocoa, expresó cuáles fueron las últimas palabras que su hijo le dijo antes de morir.

“Milanda me estoy muriendo y me muero hoy, me masacró la policía”, contó la señora Adelita Custodio, mejor conocida como Milanda, que éstas fueron las palabras que dijo su hijo mirándola con angustia y pidiéndole un poco de agua porque tenía sed.

Los allegados afirmaron que la ropa de José Gregorio estaba ensangrentada y que cuando le pidieron a los oficiales que se la entregaran, se negaron.

Al momento de ser ingresado en el hospital San José, Custodio dijo a su madre que no lo podían tocar ya que sentía mucho dolor por los golpes propinados por los agentes policiales que lo detuvieron.

La señora Milanda afirmó que pudo observar los moretones que tenía su hijo y que mientras le pasaba la mano preguntaba a la enfermera a cargo sobre la situación. Contó que la enfermera le dijo que esos moretones estaban apareciendo por una alergia, a lo que inmediatamente José respondió: “Mami es mentira, me masacró la Policía”.

Sus familiares manifestaron que tres días antes de su muerte, José Gregorio estaba disfrutando junto a ellos en «perfecto estado de salud».

Buscan la razón verdadera de la muerte de José Gregorio, ya que aseguran siempre había tenido su salud en condiciones óptimas. Consideran que hay una trama de mentiras entre el departamento policial y el hospital provincial de Ocoa.

“Ellos no están diciendo la verdad, aquí hay gato entre macuto. Muchas cosas aquí están ocultas y esto no es la primera vez que tratan de maquillar una situación, Ocoa está lleno de mentirosos y mafiosos”, manifestó Ricardo Alberto Custodio, hermano de José Gregorio. 

¿Por qué no dar la cara?

La madre y los hermanos del fallecido entienden que, si las autoridades del departamento policial no hicieron nada fuera de la ley, si no tienen nada que ocultar, ni maltrataron a José Gregorio, ¿cuál es el miedo a dar la cara y el por qué las autoridades hicieron un cambio de mando?

“El coronel no se vio jamás, el coronel se fue para Baní. Si usted no tiene nada que ocultar diga: ‘No mire, allá no ocurrió esa situación. Nosotros en ningún momento le pusimos la mano a ese muchacho, lo trasladamos al hospital y ya’, pero nada de eso, ellos no han dado la cara”, dijo Raquel Custodio, hermana de José.

Por su forma de irse de San José de Ocoa, los familiares y vecinos apodaron al coronel Santo Santana Vizcaíno, quien fungía como director provincial del destacamento, como “el desaparecido”.

José Gregorio Custodio era una persona alegre, apegado a su familia, responsable y dedicado cien por ciento a su hogar, dicen sus familiares.

Fiscales “fueron desesperados a buscar celular de José Gregorio”

De acuerdo con la versión de los familiares, tres fiscales visitaron la casa de la señora Adelita en busca del celular de José Gregorio.

Cuentan que fueron de una forma agresiva y que hicieron actos que aparentaban cierta amenaza si no cedían a su llamado.

Afirmaron que los fiscales les expresaron que de no conseguir lo que les exigían, iban a proceder a buscar una orden de búsqueda.

“Tres fiscales vinieron aquí ayer a buscar el celular, buscando un celular como que estaban buscando a Florián Féliz cuando estaba vivo. Nos amenazaron que iban a buscar orden de búsqueda como metiéndonos terror a la familia y los que estamos dolidos somos nosotros, pero nadie es tonto, nadie es pendejo, ahí hubo una conspiración”, contó un hermano del fallecido.

La justicia en sus manos

Los familiares de José Gregorio piden a los jefes de la Policía Nacional que no quieren una simple destitución del coronel que estaba a cargo del cuartel, sin función en la uniformada y preso por matar de forma “abusiva” a su pariente.

Adelita Custodio dijo que su dolor es tan grande que no tiene nada que perder y que aún lo apresen, eso no basta por el maltrato desmedido que sufrió su hijo.

“No quiero traslados para esas gentes (los policías), yo lo que quiero es que me le quiten la ropa y preso, y todavía ni así estoy conforme. Y todavía si los trasladan por ahí y no le quitan la ropa que me lo dejen aquí para que nos demos la mano; mano a mano, porque no tengo miedo, yo soy una vieja y no me importa morir en la cárcel, ya yo estoy paga”, expresó molesta.