Lijar, pulir, encerar; pintar la cerca, arriba, abajo; pintar la casa, de lado a lado. Las enseñanzas del Señor Miyagi a Daniel LaRusso en «Karate Kid» (John G. Avildsen, 1984) marcaron a una generación de niños y niñas que de repente sorprendían a sus padres y madres cooperando en las tareas del hogar con el anhelo de convertirse en expertos en las artes marciales. Pero lo cierto es que Pat Morita, el actor que interpretó al sensei, no tenía idea de cómo un karateca debía ponerse en guardia. «Por eso soy un buen actor, porque puedo aparentar ser un maestro en karate», declaró.

En agosto, Netflix estrenará la serie Cobra Kai, una secuela de la película que se lanzó en YouTube en 2018 y que en plena pandemia llega al gigante del streaming. Están Ralph Macchio (Daniel San) y William Zabka (Johnny), pero no el mítico Miyagi ya que Morita falleció en 2005, a los 73 años. Sin embargo, el espíritu del personaje sobrevolará la trama de esta nueva aventura con patadas voladoras y la clásica «grulla», el movimiento letal que le dio al personaje de Daniel la gloria eterna.

Morita encarnó al sensei de karate en las tres películas de «Karate Kid» y también en «The New Karate Kid» (1994) en la que su aprendiz era una jovencísima Hilary Swank, que años más tarde obtuvo el Oscar a la mejor actriz por «Boys don’t cry» (1996) y repitió con «Millon Dollar baby» (2004). En tanto, Pat Morita, que había empezado a actuar en el restaurante de sus padres, fue nominado al Oscar como mejor actor de reparto en 1985 por su papel como el Señor Miyagi: bien merecido ya que no sabía nada de karate.

Quién fue Pat Morita

Pat Morita en su rol de "Arnold" en la serie Happy Days. (AP)

Noriyuke Morita nació en Isleton, California, el 28 de junio de 1932. Sus padres eran dos inmigrantes japoneses que se dedicaban a la venta ambulante de frutas y verduras. A los dos años, el pequeño Noriyuke sufrió una tuberculosis espinal (una infección bacteriana) que lo dejó postrado en una cama durante casi nueve años, hasta que sus padres lograron reunir el dinero suficiente para que su hijo se sometiera a la cirugía que necesitaba.

Morita casi no podía caminar, no podía salir a la calle a jugar con niños de su edad y mucho menos practicar karate, o artes marciales; o cualquier deporte. Se temía que Noriyuke no pudiera caminar en su vida adulta. Casi no se podía mover, así que apeló a su creatividad de niño y les empezó a dibujar caras a sus medias y calcetines para crear personajes. En ese momento oscuro y difícil, Noriyuke encontró su vocación: actuar, y hacer reír.

A los 11 años, Morita pudo ser operado, le soldaron cuatro vértebras y recuperó sensibilidad. Tuvo que aprender a caminar cuando estaba entrando en la adolescencia. Pero apenas se puso de pie sufrió otro golpe: Estados Unidos participaba de la Segunda Guerra Mundial y Japón era un enemigo. La familia Morita, apenas por tener ascendencia nipona, era considerada un «potencial peligro» para la sociedad estadounidense. Por este motivo, Noriyuke y sus padres salieron del hospital y fueron escoltados por un agente del FBI a un «campo de refugiados», el eufemismo que el gobierno había encontrado para el campo de concentración que había creado para los inmigrantes japoneses.

«Era insólito que nos encerraran por la forma de nuestros párpados», declaró años más tarde el célebre Morita. En ese predio de Arizona donde fueron encerradas las familias japonesas (unas 120.000 personas, que la mitad incluso eran ciudadanos estadounidenses), fue que Noriyuke conoció y entabló una amistad con un sacerdote católico llamado «Pat», de quien apropió el nombre de pila para su vida artística y nació Pat Morita.

Una vez que terminó la guerra, los Morita pusieron un restaurante de comida oriental en Sacramento, California: Ariake Chop Suey, y Pat se encargaba de atender al público, servir la comida y de entretener a la gente. Morita era gracioso, hacía reír, contaba chistes y manejaba muy bien la gestualidad con sus rasgos japoneses, como compensación de su falta de habilidad física.

Sin embargo, para Morita la actuación era un hobby en esa época y cuando no trabajaba en el restaurante de sus padres pasaba sus horas en el Instituto Fairfield donde se recibió en Aeronáutica y al poco tiempo consiguió trabajo en la compañía aeroespacial Aerojet-General. Pero se cansó de programar computadoras. Tenía 30 años, se había casado y ya había nacido la primera de sus hijas. Morita quería otra cosa para su vida.

Sensei de la actuación

Ralph Macchio y Noriyuki Pat Morita en el rodaje de Karate Kid. (AP)

Su carrera artística se inició en la década del 60. Le gustaba la comedia y hacer reír, así que empezó donde todos los comediantes empiezan en Estados Unidos: el stand up de los clubes nocturnos bajo el seudónimo de The Hip Nip. Luego se unió a una compañía de comedia llamada “The Groundlings“, grupo que se dedicaba principalmente a la improvisación teatral, que con el tiempo le abrió las puertas de la TV y el cine. Al ser oriundo de California, tuvo fácil acceso a Hollywood y los estudios, aunque su camino al éxito no sería sencillo.

Su primera aparición en el cine fue en la película japonesa dramática y poco conocida llamada «Jidosha dorobo» (1964). Pat Morita se encontró con su primer obstáculo: los estereotipos de la industria del cine lo conducían casi sin otra opción a interpretar papeles secundarios por ser de ascendencia japonesa.

Más tarde consiguió un pequeño papel en la comedia musical “Thoroughly Modern Millie” (1967), de George Roy Hill, protagonizada por Julie Andrews. A partir de allí, comienza a su vez a aparecer en una gran cantidad de series, como “El Show de Bill Cosby” en 1971 o “Granjero último Modelo” (1971), “Colombo” (1972), “Canon” (1974), “Kung Fu” (1975) en el capítulo «Ambush», donde comparte escena con David Carradine; “Starsky y Hutch“, “Vacaciones en el mar“, “El increíble Hulk” (1978) y al capitán coreano Sam Pak en la serie «MASH», entre muchas más. Pero la que le dio el salto a la fama fue la mítica “Happy Days“, donde apareció en 26 episodios, desde 1975 a 1983.

Pat Morita y David Carradine juntos en "Kung Fu".

El Señor Miyagi

Pat Morita fue nominado al Oscar por interpretar al maestro de karate que sacó a Daniel de la oscuridad del bullying al que lo sometían sus compañeros de secundaria, lo convirtió en campeón y le dio confianza para conquistar el amor de Ali (el papel fue para una adolescente Elisabeth Shue); y fue bien merecido para un hombre que no sabía nada de artes marciales y que no había pisado Japón en su vida: su lengua natal era el inglés y para darle voz a Miyagi tuvo que falsear su dicción para sonar como un japonés hablando mal su idioma nativo. Fue el primer artista asiático nacido en Estados Unidos en recibir una nominación.

Morita no fue la primera opción para interpretar al Señor Miyagi, su rostro era conocido por el éxito que tenía con su personaje «Arnold» en Happy Days y los productores querían a alguien de un más bajo perfil. Pero para el casting -Morita había pasado por muchos-, el actor se dejó crecer la barba y se presentó hablando con acento japonés. El productor Jerry Weintraub quedó impresionado y le dio el papel.

Noriyuki "Pat" Morita como el Señor Miyagi.  (AP)

La escena que destacó a Morita en el film no fue la que la mayoría recuerda: son legendarias sus enseñanzas con los autos antiguos, la cerca, la casa y el piso; también cuando junta las palmas de sus manos y le aplica calor a las heridas de Daniel, que se recupera mágicamente. Pero una noche, Miyagi se emborracha con sake y recuerda entre llantos a su esposa fallecida hasta que se queda dormido y su discípulo lo tapa con una manta. Por esa actuación es que Morita pisó la alfombra roja de los Oscar. Una paradoja ya que Morita empezaba a tener problemas con el alcohol.

Morita siguió trabajando en cine y televisión, pero nunca pudo superar al Señor Miyagi. Hasta tuvo su propia serie llamada «Ohara», en la que hacía de un detective de Nueva York que resolvía crímenes con métodos y conceptos de la cultura japonesa. Aunque no volvió a interpretar un papel que le diera el éxito que había conseguido con el maestro de karate. El actor murió en noviembre de 2005 en su casa de Las Vegas por una insuficiencia renal y en el funeral, Ralph Macchio aka Daniel LaRusso lo despidió: «Siempre será mi sensei».