Brasil.- El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, de 65 años y uno de los más escépticos del mundo sobre la gravedad del coronavirus, informó este martes que dio positivo por COVID-19 y comenzó a ser tratado con cloroquina.

«Comenzó el domingo con una breve indisposición», dijo el propio mandatario a periodistas en su residencia oficial, quien aseguró que se siente «perfectamente bien».

Bolsonaro acudió al hospital con 38 grados de fiebre, según informaciones periodísticas, y se hizo allí varias pruebas, incluido un test de coronavirus cuyos resultado dio positivo y exámenes en los pulmones. Antes de conocer que se había contagiado, el mandatario emitió menasjes en los que afirmaba que «está limpio, está todo bien».

Sin embargo, posteriormente evitó el contacto con seguidores que le esperaban en el Palacio de Alvorada, el palacio presidencial brasileño, a diferencia de sus actitud previa, en la que fomentaba el contacto con sus seguidores. «Estoy evitando el contacto con la gente. No puedes acercarte mucho, una recomendación para todo el mundo», dijo en otro mensaje.

Bolsonaro, que tiene 65 años, señaló que su tasa de oxigenación en sangre había bajado 96% y que está tomando hidroxicloroquina, un polémico medicamento antiviral que la OMS considera ineficaz contra el coronavirus, según informa Infobae. En marzo Bolsonaro ya se realizó tres pruebas de coronavirus, todas con resultados negativo.

Brasil el segundo país del mundo en número de contagiados y muertos por coronavirus (1.623.284 y 65.487 respectivamente), sólo por detrás de los Estados Unidos presididos por Donald Trump, que también es reacio a las medidas de distanciamiento social pero que, sin embargo, vive en un entorno sumamente controlado.

La progresión de la pandemia en Brasil es significativa, con un promedio de unos mil muertos y 30.000 contagios diarios. El 18 de junio Brasil tenía un contagio cada 203 habitantes y un muerto cada 4.388.

Ayer era un contagio cada 131 habitantes y un muerto cada 3.230. Por comparación, en el mismo periodo España ha pasado de un caso cada 191 a un caso cada 186 habitantes, y de un muerto cada 1.656 a 1.652. Los datos reales brasileños, según expertos sanitarios locales, puede ser varias veces superiores.

Durante los últimos meses, Bolsonaro ha desafiado casi a diario al virus, al que llegó a calificar de «gripecita», circulando por las calles en plena cuarentena, al asistir a actos públicos sin la máscara preceptiva, abrazando y besando a partidarios sin cuidado alguno y con un desdeño constante frente a la enfermedad.