En medio de la repentina recesión del turismo en Punta Cana, cuyo grifo cerrado ha provocado una escasez en los ingresos que percibe la economía nacional, este atractivo mantiene una actividad activa en medio de su ecología: la conservación de los gavilanes de La Hispaniola, una especie declarada en peligro de extinción.

Pese a la pandemia del COVID-19, la Fundación Fondo Peregrino, institución internacional sin fines de lucro que lidera el proyecto -junto a la Fundación Grupo Puntacana- sigue a distancia el monitoreo de los gavilanes. El pasado 13 de abril, les instalaron unos aros electrónicos en las patas a algunos de ellos para monitorear su comportamiento y determinar cómo va el crecimiento de su población.